BIOGRAFIA
Pintor
español nacido en Sevilla, dedicado a una temática preferentemente
religiosa. En las colecciones privadas de Sevilla tuvo la oportunidad
de conocer la obra de los maestros barrocos italianos y flamencos, junto
a la de sus precursores españoles, pinturas que le influirían
poderosamente. A partir de sus primeras obras, representaciones de la
Virgen o la Sagrada Familia, de espíritu algo distante, evoluciona
hacia un tratamiento de los temas en un tono más humano y sencillo,
dentro de interiores cotidianos, en los que introduce pormenores y escenas
de la vida diaria. Sus personajes se caracterizan por esa dulzura y
sentimentalidad propios de su estilo, huyendo de los arrebatos trágicos
que tanto atrajeron a otros artistas del barroco. Entre 1645-1646 realizó
11 escenas de vidas de santos que le dieron la fama. En 1660 Murillo
fundó y fue presidente de la Academia de Dibujo de Sevilla. Como
pintor de escenas de género, destacó en la interpretación
de personajes infantiles marginados de manera bastante emotiva, como
por ejemplo en el Niño pordiosero (1645, Museo del Louvre, París).
La Virgen y el Niño con Santa Rosalía de Palermo (1670,
Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid) es una obra en la que se pone de
manifiesto la armonía de la composición y la precisión
del dibujo de las pinturas de Murillo. De 1671 a 1674 realizó
las pinturas de la Iglesia de la Caridad de Sevilla, hoy dispersas por
varios museos de San Petersburgo, Madrid (el Museo del Prado conserva
numerosas obras suyas) y Londres. Murillo es el que mejor define el
tema de la Inmaculada Concepción, del que nos ofrece numerosas
versiones, destacando la gracia juvenil, el rostro amoroso de la Virgen
y el vuelo de los ángeles que la rodean. Sus representaciones
de santos, auténticos retratos de tipos españoles de la
época, corresponden al realismo imperante
TOP^