Pulpaje
Todo comienza con el pulpeo. La materia prima es el algodón,
para ser mas precisos, los linters, la parte mas joven del flor
del algodón que se recibe en forma de hojas. Cada linter
tiene sus propias características; según su origen,
las fibras sondas o menos largas y ofrecen una resistencia mecánica
única.
Los linters se incorporan a la pulsadora (una especie de mezcladora
grande) y se mezclan con mucha agua: más del 90 %. El algodón
se disuelve y las fibras se homogenizan. Entonces se añade
carbonato de calcio a la mezcla para aportar la reserva.
La mezcal se refina a continuación para cortar las fibras
largas y obtener fibras mas cortas que se cruzaran mas fácilmente
y darán mayor resistencia a la hoja. La pasta ya lista se
envía a una cuba de almacenamiento donde dos hélices
la mezclan. Por ultimo se filtra para eliminar las partículas
pesadas.
La
maquina de rodillos
Durante la fabricación se presta gran atención a la
calidad del agua, cuya pureza es esencial para la calida final del
papel. La maquina de forma redonda es una estructura sorprendente,
cuyo tamaño no es tan imponente en comparación con otras
maquina de papel. Esta maquina se caracteriza por su lentitud, pero
sobre todo por su sorprendente mecanismo tradicional e indestructible.
Además posee enormes rodillos accionados por correas. El agua
circula por toda la maquina, y el calor y la humedad proceden de los
cilindros de secado.
La herramienta principal del papel es la forma redonda, un cilindro
hueco en donde se forman las hojas. El cilindro, de imponente diámetro,
esta recubierto por una tela o placa de cobre.
Sobre esta tela va cocido el galvano, la herramienta que permite crear
la filigrana al papel. Cada tipo de papel tiene su propia filigrana.
El símbolo “infinito” garantiza la permanencia
del papel. Por otra parte, una filigrana distinta para cada fabricación
permite fechar al papel.
La forma gira en una cuba llena de pasta, una mezcla de algodón
y agua procedente de la pulsadora. La pasta esta tan diluida que el
resultado es un agua de un color blancuzco. El nivel del agua en el
interior de la forma es más bajo que en la cuba lo que crea
una corriente de agua hacia el interior. La tela desempeña
la función de un tamiz: la pasta se pega a la tela del cilindro
empujada por el agua que entra en la forma. Las fibras se cruzan naturalmente
y forman el papel.
Un fieltro, tensado por rodillos, pasa por encima de la forma y despega
el papel. El fieltro absorbe inmediatamente una gran parte de la humedad
del papel.
La presión de los cilindros sobre el fieltro elimina el agua
y da al papel su grano. La hoja “fresca” adopta el grano
del fieltro.
En ese momento, el papel es una larga tira en la que cada hoja esta
delimitada por una línea de agua, que corresponde a la línea
de menor espesor del papel.
La tira de papel pasa entonces por los cilindros secadores para eliminar
el resto de agua. En ese momento el papel puede prensarse para aplastar
el grano y darle su aspecto satinado.
Un instrumento de medición controla permanentemente el gramaje
de la hoja. El gramaje del papel depende de la velocidad de rotación
de la maquina y de la concentración de la pasta en la cuba.
Cada vez que se lanza una nueva fabricación, el paso del papel
en la maquina se guía manualmente. Cuando la pasta entra en
la cuba, la hoja se forma gradualmente, fina y frágil. Así
llegamos al final de la maquina de papel, de la cual sale una bobina
que puede pesar hasta 1 tonelada.
Gelatinado.
Fibras resistentes
El gelatinado es una segunda etapa de la fabricación del
papel para acuarelas, una etapa crucial para su calidad que se realizara
en otra maquina.
El gelatinado, llamado también encolado cuando se realiza
con cola sintética, impide que los pigmentos de la acuarela
se dispersen en el papel (efecto absorbente). La gelatina permite
también fijar los pigmentos de pintura en la superficie del
papel, lo que realza el esplendor de los colores.
La bobina del papel se prensa para eliminar el excedente de gelatina
y pasa a continuación a la sala de secado. El papel se suspende
en largas varillas metálicas y se disponen en forma de acordeón
para reducir al máximo al superficie de secado.
Los papeles para edición de arte siguen el mismo principio
de fabricación en la maquina de papel, pero no se someten
al encolado que solo se realizan para el papel de acuarela.
Los papeles destinados a la impresión offset se someten a
un encolado de almidón haciéndolos pasar entre dos
cilindros de encolado llamados Size Press.
El
secado
El papel se suspende en largas varillas metálicas.
El papel se dispone en forma de acordeón para reducir al
máximo la superficie de secado. El papel se dirige entonces
hacia la última etapa de fabricación, en la que las
bobinas se colocan sobre una devanadera. Las operaciones de acabado
de papel se realizan manualmente.
El papel de gramaje elevado se somete a otro procedimiento de secado.
Como las hojas son demasiado pesadas y rígidas para secarlas
en las varillas metálicas, los operadores las separan antes
del secado, las llevan a la sala de secado, y las extienden sobre
alambres sujetándolas con pinzas de madera guante 24 horas.
La
desgarradora
Las operadoras separan las hojas una por una y controlan la calidad
de cada hoja sobre una mesa luminosa. Las hojas que presenten el
más mínimo defecto son eliminadas.
El
embalaje
Entonces comienza el proceso de embalado. El papel de acuarela puede
cortarse con la guillotina para elaborar blocs encolados en los 4
lados. Las operadoras colocan las tapas y los cartones de los blocs.
Los blocs se separan manualmente y son enviados a la sala de embalaje.
Durante el proceso de fabricación, los operadores de las maquinas
efectúan diversas pruebas que reproducen los gestos del acuarelista:
raspado, lavado de las tintas. Como el control de calidad debe ser
irreprochable, el laboratorio de la fábrica desarrollo estas
pruebas en colaboración con artistas acuarelistas.
El papel de acuarela Aquarelle Archer ya esta listo para ser enviado
a más de 100 países del mundo entero. Desde el pulpeo
hasta el embalaje, una hoja de Aquarelle Archer pasa por las manos
de 10 personas y requiere tres días de trabajo. Cada hoja tiene
su aplicación artística. Cualquiera que sea la obra,
los papeles Arches se caracterizan por su calidad y estética.
Más que un simple soporte, tienen un alma y una historia.